150.
La noche cayó lentamente. No supe cuántos días habrían pasado, pero la situación me tenía en el límite de mi cordura. Necesitaba información. Necesitaba saber si Nicolás seguía vivo, si Kevin seguía vivo. La espera me estaba matando.
Sobre la pequeña estantería había una serie de libros, pero estaban en inglés. Y aunque mi manejo del idioma no era tan malo, eventualmente terminaba aburriendo. Entonces me senté en el borde de la ventana a observar el lago. Había escuchado la historia, aunque no