143.
Tomé los hombros de Kevin y lo aparté con un poco de violencia, la suficiente como para dar a entender mi firmeza, pero no tanta como para que pensara que estaba enojada. Él me apartó la mirada, y entonces yo estiré mi mano y lo agarré por el mentón para que me mirara.
— Lo siento — le dije — . Siento haber sido tan ciega, cierto, nunca haberme dado cuenta. Pero creo que ahora ya no es tiempo.
— Lo sé — me dijo, apartándose dos pasos atrás y recostándose en el mesón de la cocina, apretando co