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Pronto descubrimos que la mujer era casi literalmente un lorito andante. Por todo se reía, nos contó un centenar de historias de camino a la casa de seguridad. Lo poco que pudimos averiguar sobre la infancia de Elisa es que había sido una infancia complicada. Sus padres habían muerto jóvenes, su abuela la había criado, pero su abuelo era un hombre machista que siempre las golpeaba. Se había ido a la guerra y murió en ella, aunque la señora Eva, sinceramente, a veces decía que estaba muerto y a