144.
Di un paso atrás, soltándome de las manos de Nicolás. Abrí la boca para decir algo, para excusarme, para tal vez inventar cualquier excusa, pero ¿qué podía decirle? Él nos había visto. Traté de encontrar en su rostro algo, alguna expresión de rabia o de dolor, pero en su cara no encontré absolutamente nada. Solo estaba ahí, inquieto, observándome.
— Lo siento — le dije — . De verdad lo siento. No fue mi intención. Fue él...
— Lo sé — me cortó Nicolás, estirando su mano y acariciando mi mejill