Capítulo 87. Lo Que Nos Sostiene.
**Valentina**
Milán amanecía envuelta en una niebla baja y azulada que suavizaba incluso los bordes más duros de la ciudad. Yo estaba sentada en el alféizar de la ventana, con una taza de café entre las manos, envuelta en una de las camisas de Alejandro.
Aún no había regresado del evento. Eran casi las cuatro de la mañana.
Cuando la puerta del hotel se abrió, no me moví. Lo escuché dejar las llaves, el abrigo, sus pasos lentos y pesados sobre la alfombra. Sabía que algo había pasado. Lo sentía