Mundo de ficçãoIniciar sessãoEl holograma se desvaneció, pero la voz del hombre, ese tono de calma depredadora, quedó suspendida en el aire helado de la Patagonia, más aterradora que cualquier aullido. Su aparición no había sido una simple amenaza; había sido una demostración de poder. Sabía quiénes eran. Sabía dónde estaban. La guerra que creían haber dejado atrás en el Santuario los había seguido hasta el fin del mundo.







