Mundo de ficçãoIniciar sessãoEl túnel geotérmico era una garganta del infierno. El aire, espeso y sofocante, olía a azufre y a vapor de agua, un calor húmedo que se pegaba a la piel y dificultaba la respiración. Se movían a tientas, en una oscuridad casi total, rota solo por el débil resplandor de las escamas de Mar y el brillo animal de los ojos de Elio.
Elio iba delante, su cuerpo herido protestando con cada paso, pero su instinto de Alfa guiándolos por el la






