248. La Guerra de las Verdades a Medias
La entrevista de Elio no fue una bomba; fue un terremoto. Sacudió los cimientos del poder político y mediático del país, y las réplicas se sintieron al instante en cada rincón de la Estancia Lombardi. Durante la hora que siguió a la transmisión, el estudio se convirtió en un manicomio de llamadas entrantes. Políticos, periodistas, financistas… todos querían hablar con Florencio. Todos querían saber si la historia del "hijo arrepentido del monstruo" era real.
Florencio se movía por la habitación como un animal enjaulado, su calma de antes reemplazada por una energía eléctrica y furiosa.
—¡No atiendas nada! —le ordenó a Platina, que miraba su propio teléfono vibrar sin cesar—. ¡Cualquier cosa que digamos ahora será usada en nuestra contra!
—¡Tenemos que decir algo, Florencio! —replicó ella, su voz igualmente tensa—. ¡Elio acaba de reescribir la puta historia! ¡Nos ha convertido en personajes secundarios de su propio drama de redención! ¡Si no respondemos, su versión se convierte en la v