Mundo ficciónIniciar sesiónCorrer hacia el centro de la vorágine fue como zambullirse en un océano helado en plena noche. El aire alrededor de Mar ya no era aire; era una masa densa y pesada de poder puro, cargada de ozono y de la furia de un elemento desatado. Látigos de agua invisible cortaban el espacio, rompiendo los azulejos restantes, haciendo añicos los viejos espejos. Florencio, desde el umbral, solo podía observar, impotente, cómo Selene se adentraba en ese infierno l&







