206. La Manada de Uno
Los días que siguieron a la confrontación fueron un estudio en el arte de la guerra fría. La Estancia Lombardi, con sus pasillos inmensos y sus salones silenciosos, se convirtió en un archipiélago de soledades. Florencio, Selene y Mar eran tres islas, separadas por un océano de secretos y resentimientos, comunicándose solo a través de miradas cargadas de sospecha y monosílabos cortantes.
Florencio se atrincheró en el estudio de su padre, su fortaleza de cuero y caoba. Se sumergió en la única gu