Mundo de ficçãoIniciar sessãoLa ciudad feliz, a plena luz del día, era un océano de indiferencia. Selene se movía por sus calles no como una loba, sino como un fantasma, una mujer anónima con una gorra calada y la mirada perdida. La remera holgada y los jeans que llevaba eran un disfraz de normalidad, pero por dentro, cada fibra de su ser estaba tensa, vibrando con el propósito de su misión.
No se dirigía a un lugar de poder político. Iba a un lugar de






