Mundo de ficçãoIniciar sessãoEra el momento de actuar. Con la navaja de Florencio en la mano, Selene forzó la cerradura de la puerta del balcón con una pericia silenciosa. Se deslizó adentro como un fantasma. El aire olía a perfume caro y a miedo.
Avanzó por la alfombra espesa, cada paso una eternidad. Llegó al umbral del despacho. La mujer seguía de espaldas. Selene se preparó para atacar, para neutralizarla.—Florencio… —susurró






