167. El Rastro de los Fantasmas
El amanecer en la cabaña tenía el sabor de la ceniza. La revelación de que habían estado persiguiendo a una sombra, a un eco de calor creado por Elio, los había dejado a ambos en un estado de parálisis estratégica. Toda la paranoia de Florencio, todo su castillo de certezas sobre la conspiración Mar-Blandini, se había derrumbado, dejándolo en un páramo de incertidumbre.
Se quedaron sentados a la mesa, el mapa de la provincia extendido entre ellos, pero ya no parecía un campo de batalla que pudi