Mundo ficciónIniciar sesiónLa tregua en el balcón, ese instante de comunión silenciosa a cuarenta pisos sobre el caos, se rompió con la vibración insistente del comunicador de Florencio. Era Giménez. La urgencia en el patrón de la llamada le indicó a Florencio que no eran buenas noticias.
Regresaron al interior del penthouse, cerrando la puerta de cristal, volviendo a sellar su búnker. La ciudad volvió a ser un paisaje mudo al otro lado del vidrio.






