Una semana había pasado desde la última vez que Elena había visto a Dorian. En ese lapso, no había recibido llamadas, mensajes ni señales de él, el silencio era absoluto. Al principio, la incertidumbre la carcomía, como una brasa encendida ardiendo lentamente en su pecho. ¿Había hecho algo mal? ¿Había traspasado algún límite? ¿O acaso aquel vínculo intenso había sido efímero, una llama destinada a apagarse demasiado pronto?
Pero con el pasar de los días, Elena había decidido sumergirse en su mu