Ambientación: Los tribunales de Quetar y el muelle de incautación. La tensión es palpable, aunque el conflicto se desarrolla en salas de audiencias, no en callejones.
Dante Vieri no estaba cómodo en el vestíbulo de la Corte de Apelaciones de Quetar. Estaba acostumbrado al silencio de los depósitos nocturnos y a la claridad de las órdenes en la oscuridad. Aquí, la batalla se libraba con el murmullo del latín legal y el susurro de la ética.
Siguiendo las instrucciones de Valeria, había utilizado su extensa red de "contactos" gubernamentales. No los había amenazado, sino que había activado los favores que la Casa Vieri había sembrado durante años. Descubrió que la Cábala había sobornado al juez menor que firmó la orden de incautación con promesas de influencia futura, ocultándole el hecho de que la mercancía Vieri incautada era parte de un acuerdo de exención de impuestos firmado directamente por el Ministro del Interior. La incautación no era solo ilegal, sino un acto de traición al