ANYA
Me estremecí de pies a cabeza cuando sentí sus manos, las tenía por todas partes de mi cuerpo y ni siquiera hice el mínimo intento para apartarlas de mi cuerpo.
Quería esto, lo había anhelado desde la primera vez que me tocó, y ahora sentía un fuego más abrazado que el anterior, y eso indicaba que nada ni nadie iba a impedir esto que estaba sucediendo.
—Luca, no —aun así me atreví a replicar, pero era más un “no pares”.
Finalmente, paró todo y se alejó de mí. Creía que tal vez lo hizo por