CAPÍTULO 53: LA ORDEN DEL PAKHAN
Nikolai
Odio las madrugadas que huelen a órdenes. Hay algo en la forma en que suena mi celular—ese tono especial que solo usa mi padre—que me indica que esta noche no voy a dormir tranquilo. Y sí, cuando veo en la pantalla el nombre “Pakhan”, no necesito más. Lo que sea que venga, no será bueno.
Contesto sin entusiasmo, recostándome en el sillón de mi oficina, con un whisky en la mano y la corbata aflojada. La videollamada se conecta y ahí está, como una maldit4