CAPÍTULO 22: AQUÍ NO PASA NADA
Eden
—Bueno, querido hermano, si tanto te preocupa lo que hago, ¿por qué no te sirves otro trago y te relajas? —Nikolai sonríe con suficiencia antes de volver su atención a mí—. ¿Tú qué dices, Eden? ¿No le vendría bien un poco de diversión?
Mi mano se aprieta alrededor de la bandeja, deseando usarla como un arma letal. Pero antes de que pueda responder, Dmitry se adelanta.
—No la metas en tus juegos, Nikolai.
Su voz es más baja esta vez, una advertencia pura.
Y ah