El trayecto en el automóvil transcurrió en silencio, cargado de una sensación inexplicable. Afuera, la ciudad parecía ir desvaneciéndose, reemplazada por un paisaje más tranquilo, más privado. Alanna mantenía la vista fija en la ventana, sintiendo el latido acelerado de su corazón con cada kilómetro que los acercaba a su destino.
Finalmente, el auto se detuvo.
Frente a ellos se alzaba una mansión imponente, moderna pero acogedora, con amplios ventanales que reflejaban la luz tenue de los farole