Alanna dejó la botella sobre el escritorio con una mezcla de confusión y alerta. El olor que emanaba no se parecía en nada al aroma habitual del agua mineral que acostumbraba beber. No era fuerte, pero sí lo suficientemente peculiar para encender todas las alarmas de su instinto. Caminó de un lado a otro en la oficina, recordando cada movimiento desde que entró. ¿Acaso alguien había manipulado sus cosas?
No tardó en tomar el teléfono y marcar directamente a seguridad. Su tono fue firme, autorit