Esteban caminaba con paso firme por los pasillos de la mansión Sinisterra hasta encontrar a Miguel en el despacho. Este se encontraba revisando unos documentos, pero al ver el semblante serio de Esteban, dejó lo que hacía.
—¿Qué ocurre? —preguntó Miguel, notando la incomodidad en su futuro cuñado.
Esteban hizo una mueca, como si estuviera dudando en si debía decir lo que tenía en mente.
—Vi a Alanna entrar a la habitación de Leonardo hace rato —dijo finalmente—. Ha pasado mucho tiempo y… no ha