La mañana amaneció gris. El cielo nublado parecía reflejar el ánimo general que envolvía la sede principal del imperio Sinisterra. Dentro del edificio, el ambiente era aún más denso: susurros entre pasillos, miradas esquivas y un silencio espeso que acompañaba cada paso de Allison Sinisterra por el corredor central.
Vestía de negro. Como si estuviera de luto por su orgullo.
Miguel la había llamado a la sala de reuniones. Ella sabía exactamente por qué. Ya no había lugar para la negación, ni exc