El día había comenzado como cualquiera en la sede principal del imperio Sinisterra. El edificio, con su fachada de cristal impecable, reflejaba la luz del sol con una elegancia distante, como si nada pudiera alterar su orden aparente. Pero dentro, las cosas se movían con otra energía.
Desde primera hora, los rumores habían empezado a circular con fuerza. Que el socio mayoritario estaba inquieto. Que se avecinaban cambios. Que algo se estaba gestando, silenciosamente, desde las sombras.
Los dire