El sol ya estaba alto en el cielo, reflejándose en las aguas cristalinas que rodeaban la playa privada. Las risas, los juegos, el aroma a bronceador y la música alegre creaban un ambiente perfecto de desconexión. Pero no todos se sentían cómodos.
Alanna caminaba por la orilla, en silencio, evitando mirar de frente el mar. Cada vez que las olas rompían cerca de sus pies, su cuerpo se tensaba con una rigidez que solo ella conocía. A pesar de haber sonreído y saludado con cordialidad a todos, dent