La música seguía envolviendo el salón con melodías de cuerdas suaves. Las luces danzaban sobre los vestidos y trajes elegantes, mientras las copas tintineaban con risas falsas y promesas vacías. Alanna irradiaba una belleza serena, vestida en un diseño que caía como seda líquida sobre su figura, con los pendientes brillando como lunas discretas.
Se había mantenido ocupada saludando a figuras influyentes, caminando junto a Leonardo con una sonrisa medida… hasta que sintió esa presencia familiar