Leonardo llegó a casa antes de lo previsto aquella tarde. El cansancio se le notaba en los hombros, pero no en el rostro. Había tenido una jornada difícil, reuniones tensas, decisiones pesadas… y solo pensaba en encontrar a Alanna, tal vez charlar unos minutos, ver su expresión tranquila o discutir algún detalle de la cena del cumpleaños. Aunque no lo admitiera en voz alta, algo en él necesitaba esa calma que ella le transmitía últimamente, aun cuando no siempre lo hacía fácil.
Dejó las llaves