Capítulo 156: Un abrazo que desarma.
Leonardo se tensó. Por un instante, pareció a punto de alejarse. Pero entonces, sus manos buscaron las de ella y las entrelazaron.
—No voy a pelear contigo por fantasmas —susurró Alanna—. No voy a permitir que lo que otros digan, o sientan, nos robe lo que tanto nos ha costado construir.
Él apretó sus dedos, pero seguía en silencio.
—Tú me viste rota, me abrazaste cuando más lo necesitaba. Tú me devolviste la fuerza cuando ni yo creía en mí. No sabes lo que significa eso para alguien que vivió