Capítulo 155: Siempre tan honesto.
Por un instante, Alexa no supo qué responder. Se quedó inmóvil, con la mirada fija en los ojos de Enrique, buscando entre sus recuerdos una frase, una excusa, algo que le permitiera mantener el control de la conversación. Pero nada le venía a la mente. Él la conocía demasiado bien. Sabía leer sus gestos, sus silencios, sus cambios sutiles de expresión. La había visto caer, la había escuchado llorar, y también había sido testigo del nacimiento de la mujer que se reconstruyó con hielo en las vena