Capítulo 157: No es tan fácil.
Los primeros rayos del sol apenas filtraban su luz por los ventanales de la residencia Salvatore cuando el sonido inconfundible de tacones resonó en el mármol pulido del vestíbulo.
Bárbara Salvatore apareció imponente, vestida con un abrigo de cachemira gris perla, gafas oscuras y su inconfundible aire de superioridad. No necesitaba anunciarse. Su sola presencia era suficiente.
Alanna, que venía del ala este con unos documentos entre las manos, se detuvo al verla. Su rostro no mostró sorpresa,