El tiempo pasó sin grandes sobresaltos. Una semana después del accidente de Sabrina, la dinámica en la casa había cambiado de manera sutil, pero evidente. Al principio, la joven seguía manteniendo su actitud distante con Alanna, respondiendo con monosílabos y evitando cualquier conversación innecesaria. Pero poco a poco, sus acciones comenzaron a contradecir su frialdad.
Dejó de rechazar la comida que Alanna preparaba. Si bien no lo admitía en voz alta, comía sin quejarse y hasta parecía disfru