La mansión de Enrique resplandecía con un lujo imponente. Cada detalle había sido cuidadosamente planeado para reunir a las figuras más influyentes del mundo empresarial y social. A medida que la noche avanzaba, los automóviles de lujo se alineaban en la extensa avenida privada, dejando en la entrada a distinguidos hombres y mujeres vestidos con la más absoluta elegancia.
Desde la gran escalinata de mármol, la música en vivo de los músicos llenaba el ambiente, acompañada por el suave murmullo d