Capítulo 100: Una invitación inquietante.
La tensión entre Leonardo y Enrique era casi tangible. No necesitaban palabras; sus miradas hablaban por sí solas. Leonardo, firme, con sujeta a Alanna como una declaración silenciosa de posesión. Enrique, imperturbable, dejando claro que su vínculo con ella no podía ser ignorado.
Alanna sintió el peso de ambos sobre ella, atrapada entre el pasado y el presente, entre un refugio y una tormenta.
Finalmente Leonardo decidió que era hora de retirarse.
—Nosotros también tenemos cosas que hacer —añ