Capítulo 66

Carlos

El llanto me despertó.

No fue inmediato; al principio lo confundí con un sonido lejano, apenas irritante. Creí que Gabriel lloraba y que ninguna de esas idiotas contratadas se hacía cargo.

Maldita sea, voy a despedirlas.

Sin embargo, conforme recuperaba la consciencia, el sonido se volvió más claro y cercano. Un sollozo contenido, irregular.

Me incorporé despacio.

Laura estaba sentada al borde de la cama, envuelta en la sábana. Tenía la cabeza gacha y una mano cubriéndole el rostro. Sus
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