Laura
—Ahora estaremos juntos, mi amor. Es lo único que me importa —le dije a Gabriel, aunque en el fondo trataba de convencerme a mí misma.
Pasé la vista alrededor de la enorme habitación. Sin duda, distaba mucho de mi última alcoba en Santa Mónica. Tonos claros por todas partes, la luz del día entrando a raudales por el ventanal, dándole un aura casi celestial. Aun así, me costaba sentir paz. Pese al espacio, tenía la extraña sensación de que las paredes se cerraban sobre mí.
Pensé en Anny. L