Antonio
Había pasado una semana desde que dejé a Laura en el refugio Santa Mónica, y volverla a ver se sintió como una revolución en mi pecho. Era absurdo, lo sabía. Solo transcurrieron días, pero ella se veía distinta. Más firme. Más segura. Tal vez fue la máscara que se puso para enfrentar a Carlos, pero aun así resultó impresionante verla.
Sin embargo, desde que partimos del laboratorio, el trayecto de regreso se volvió demasiado largo. Laura abrazaba a Gabriel, mirando por la ventanilla com