Laura
“Tú me importas”.
Las palabras de Antonio se repetían en mi cabeza desde que las pronunció en su auto, y no dejaron de sonar ni un segundo durante el trayecto a Santa Mónica. ¿Era algún tipo de confesión, o acaso yo quería que lo fuera?
—Deja de mezclar las cosas —murmuré mientras el paisaje urbano daba paso a árboles y casitas—. Claro que le importas, Laura. Es tu abogado. Se preocupa por ti. Nada más.
Suspiré, intentando soltar la opresión en el pecho, pero mi mente traicionera decidió