Mundo ficciónIniciar sesiónLaura
La puerta del departamento se abrió de repente mientras Gabriel permanecía pegado a mi pecho. Apenas volteé sonriente para saludar a Antonio, pero él respondió con una sequedad tan cortante que me recordó la noche en que lo conocí.
—Buenas tardes, señora Martínez —dijo sin mirarme y siguió de largo hacia la habitación.
El golpe seco de la







