Mundo ficciónIniciar sesiónCarlos Borbón
El pitido del monitor cardíaco rompía el silencio tenso de la habitación. Mi madre seguía viva, pero prisionera de su propio cuerpo.
El médico le revisó los signos vitales, anotó algo en la historia clínica y luego se volvió hacia nosotros con el mismo gesto imperturbable de siempre.
—No hay cambios. El estado de la paciente sigue siendo estable, pero sin seña







