Mundo ficciónIniciar sesiónEl llanto del bebé me despertó.
No supe qué hora era, pero noté la penumbra azulada del amanecer a través de la ventana. Lo arrullé entre susurros y acomodé su boquita en mi pecho para alimentarlo hasta que se quedó dormido. Suspiré, exhausta. No dormía mucho desde que lo recuperé, pero prefería ese cansancio al que producían las pesadillas, cuando no estaba conmigo.Sonreí mientras lo acomodaba en la cama otra vez, pero un grito tan repentino como desgarrador me heló la san






