Mundo de ficçãoIniciar sessãoLaura Martínez
La lluvia solía relajarme; disfrutaba verla caer. Sin embargo, no era lo mismo con las tormentas, y desde el apartamento de Antonio, con sus amplios ventanales a través de los que podía divisar a plenitud el cielo grisáceo rompiéndose entre relámpagos y truenos, me tenía los nervios de punta.
Gabriel, en cambio, dormía como si cada centellazo fuera un simple arru







