Mundo ficciónIniciar sesiónLaura
—Bueno, bienvenida, señorita Martínez —dijo Antonio en cuanto abrió la puerta.
El apartamento parecía más una galería que un hogar: amplio, silencioso, con muebles de líneas rectas y superficies que brillaban como si jamás hubieran sido tocadas.
Todo estaba dispuesto con una precisión casi quirúrgica: el reloj de pared, los libros alineados al mi







