Lucia
Un rostro, una habitación, un grito lejano.
Y la silueta de un hombre, en el espejo, detrás de ella.
Tiemblo.
— Ella está reviviendo la escena, digo en voz baja.
— No, corrige Michèle. Ella está reconstruyéndola.
Y de repente, Lucia habla.
Con una voz monótona.
— Él me dijo... que si decía algo... no me mataría.
Pero a ustedes, los haría desaparecer. A todos. Uno por uno.
Y pensé que ya estaban muertos.
Su mirada se levanta. Lentamente.
Ella nos ve.
Y murmura:
— Entonces, ¿vinieron... par