Él la llevó hasta lo más profundo del bosque, lejos de la manada, lejos de los juicios y de las voces que exigían decisiones imposibles. Avanzaron por un sendero apenas visible, atravesando un claro oculto entre árboles antiguos, cuyos troncos retorcidos parecían haber sido testigos de incontables juramentos, traiciones y amores condenados. La noche estaba viva, palpitante.
El viento murmuraba entre las hojas como si el propio bosque supiera que algo irrevocable estaba a punto de ocurrir.
La lu