Cuando Riven vio a Armyn con ella sintió rabia, apretó los puños.
Tena pensó que al ver a Armyn bailando con otro, haría que Riven sintiera celos y la dejara ir.
Que tal vez eso provocaría su despecho para volver con ella.
Sin embargo, Riven no actuó como ella pensó.
Riven no se dio cuenta por ahora, hasta que comenzó. Sintió el rugido de su Alfa interior, un gruñido que no escuchaba desde hacía años: violento, primitivo, totalmente fuera de control.
—¿Qué… me diste? —murmuró con la voz ronca, s