La tarde caía sobre el penthouse, y la luz dorada del sol se filtraba a través de las cortinas de lino blanco, creando sombras suaves y alargadas en el piso de madera oscura. El aroma a café recién hecho flotaba en el aire, mezclándose con el perfume de las flores que Mara había colocado en la mesa de centro la mañana anterior. La ciudad se veía tranquila desde lo alto, como un mosaico de luces y sombras que se extendía hasta el horizonte. Pero dentro del penthouse, la calma era solo una fachad