Capítulo 33: Celos.
Tomó su mano. Los dedos de Leonardo eran largos, firmes, cálidos. Caminaron hacia la pista de baile. La orquesta tocaba una canción lenta, romántica, de esas que hablan de amores imposibles y encuentros casuales que cambian la vida. El violín lloraba en las notas altas. El piano susurraba en las graves.
Leonardo la tomó por la cintura. Con respeto. Sin apretar. Sin acercarla más de lo necesario. Mara apoyó las manos en sus hombros. Los hombros de él eran anchos, firmes, pero no le provocaban lo