La invitación llegó un jueves por la tarde. Joaquín la recibió mientras tomaba café en la cocina. Un sobre negro, con letras plateadas. Lo abrió. Leyó en silencio.
—¿Qué es? —preguntó Mara, que estaba sentada en la isla de mármol, con una taza de té entre las manos.
—La fiesta anual de los competidores —respondió él, sin levantar la vista—. Es un evento grande. Solo los mejores son invitados. Dueños de equipos, patrocinadores, corredores famosos. Gente importante.
—¿Y tú vas?
—Siempre voy. Es b