La habitación de Luna estaba en penumbras. La luz de la tarde entraba por los ventanales, pintando las paredes de tonos dorados y anaranjados. El sol se filtraba entre las cortinas de lino beige, creando sombras suaves que bailaban en el suelo de madera. El silencio era cómodo, cálido, como una manta que la envolvía por completo. No había ruidos de la ciudad. No había gritos de la calle. Solo ella. Solo sus pensamientos. Solo él.
Estaba recostada en la cama, con el cabello suelto sobre la almoh