El sol de la mañana se reflejaba en los vidrios del rascacielos. Joaquín estaba en su oficina, revisando documentos, cuando su teléfono vibró sobre el escritorio.
Miró la pantalla.
Luna.
Su corazón dio un vuelco. Un vuelco que no quería sentir. Un vuelco que creía haber enterrado hacía años.
Dejó que sonara. Una vez. Dos veces. Tres veces.
El teléfono se quedó en silencio.
Joaquín exhaló. Volvió a los documentos. Los números. Las ventas. Las carreras. El mundo que había construido solo. Sin ell